La nutrición del Siglo XXI

Hoy en día nutrir consiste no solo en proporcionar calorías, proteínas, lípidos y otros nutrientes al organismo para mantener un adecuado funcionamiento. Del concepto de nutriente como componente presente en los alimentos, asimilado por nuestro organismo y utilizado para obtener energía, para reparar tejidos o para regular diferentes procesos metabólicos hemos pasado al de inmunonutriente, que además de proporcionar los beneficios anteriores expuestos, es capaz de influir en el sistema inmunitario.

Detalles

En los últimos años la literatura acumula evidencias de cómo los aminoácidos influyen sobre el sistema inmunitario. También disponemos de datos sobre cómo el componente nitrogenado no proteico, los nucleótidos de la dieta, modulan el sistema tanto a nivel intestinal como sistémico.

Respecto a los lípidos, conocemos cada ver mejor cómo los ácidos grasos, sobre todo los poliinsaturados, influyen sobre el sistema inmune y los procesos inflamatorios. En la última década se ha investigado para conocer a fondo el papel de ciertos micronutrientes sobre el sistema inmune, como el hierro, el cobre, el zinc y las vitaminas liposolubles (sobre todo la A, D y E) , y los ácidos grasos poliinsaturados( omega3 y 6); pero también se han obtenido nuevos datos que abogan por la importancia de otros micronutrientes como el selenio, la glutamina, los aminoácidos ramificados y algunas vitaminas, como la vitamina D.

Importancia del sistema inmunitario intestinal

No se puede hablar de inmunidad sin tener en cuenta el sistema inmune de mucosas. El sistema inmunitario intestinal conocido como tejido linfoide asociado al intestino (GALT) es un órgano linfoide secundario, que se encarga de procesar aquellos antígenos que interaccionan con la mucosa intestinal y de diseminar la respuesta inmunitaria. Las mucosas del tracto intestinal humano abarcan una superficie de área de aproximadamente de 400 m2 , cubierta por una capa fina de células que conforman el epitelio de absorción intestinal que está expuesto a multitud de bacterias y antígenos alimentarios. Las funciones principales del sistema inmune intestinal son:

• Exclusión inmune. Proceso no inflamatorio mantenido por factores específicos (IgAs, IgMs) y no específicos (moco, peristaltismo).
• Eliminación inmune. Los antígenos peligrosos son eliminados por Ac específicos y mecanismos de defensa innata (complemento, neutrófilos, macrófagos, mastocitos y otras).
• Regulación inmune o tolerancia oral. El tracto intestinal mantiene una homeóstasis entre proceso peligroso y no peligroso a nivel local y sistémico

La microbiota intestinal y los antígenos microbianos contribuyen al desarrollo del sistema inmunitario de la mucosa intestinal. El 70-80% de las células productoras de inmunoglobulinas se localizan en la mucosa intestinal, fundamentalmente de inmunoglobulina A (IgA). La microbiota intestinal representa una masa de más de 100 billones de células bacterianas, con más de 400 especies diferentes. Los lactantes
alimentados con lactancia materna tienen poblaciones colonicas donde predominan las bifidobacterias y las bacterias lácticas. Estas especies desempeñan un papel muy importante como barrera que dificulta la colonización por patógenos, interviene en funciones metábolicas( fermentación de la fibra , producción de vitaminas, b12, K, ), estimulan la acción de los macrófagos, la fagocitosis, la producción de IgA. Compiten con los sitios de adhesión de los patógenos, producen metabolitos inhibidores de la flora patógena, tienen efectos inmunomoduladores, contribuyendo de forma importante al correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Los próbioticos más usados
contienen estas bacterias lácticas,siendo por tanto suplementos a considerar para mejorar la inmunidad. También es posible consumir probióticos en la alimentación en forma de lácteos fermentados( kéfir, yogur, quesos), y vegetales o bebidas fermentadas(
kéfir de agua, chucrut, kimchi).

Los prebióticos son ingredientes no digeribles de los alimentos, que ejercen acciones favorables sobre el organismo cuando son ingeridos, al fomentar el crecimiento de microorganismos beneficiosos para la salud. Es posible ingerir prebióticos de forma natural en la dieta . Muchas frutas y verduras contienen oligosacáridos, tales como FOS (trigo, cebolla, puerro, ajo, plátano).

Evitemos la malnutrición

Actualmente está ámpliamente aceptado que la malnutrición está asociada a alteraciones en el sistema inmunitario tanto de sus órganos centrales como de la respuesta inmune, especialmente de la inmunidad celular, pero también de la fagocitosis, producción de citoquinas, secreción y afinidad de anticuerpos y capacidad del sistema del complemento . Tanto la experiencia clínica, como la experimental señalan que la desnutrición y la infección se entrelazan íntimamente , potenciando sus efectos en forma reciproca . Es así como en la desnutrición aumenta la incidencia y gravedad de las infecciones y estas últimas al repetirse agravan la desnutrición, determinándose un circulo difícil de romper. Infecciones que son banales en el sujeto bien nutrido, constituyen, en cambio, un alto riesgo de morir en aquellas zonas en que la desnutrición es prevalente. Este sinergismo produce los mayores estragos en los primeros años de la vida.

 

Ahora que sabes todo esto, ¿crees que es importante tener un plan nutritivo adecuado?

El autor de esta entrada es "Mar Begara"
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Pediatra con su consulta privada en Majadahonda y da servicio en pediatría del Hospital Monteprícipe-Torrelodones-Nuevo Belén como intensivista pediátrico.
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